
Gustave Caillebotte · PD
El camino cuesta arriba
Ficha
La historia
Hacia 1881, en el pequeño círculo de los impresionistas, a Gustave Caillebotte se lo tenía más por su banquero que por uno de sus pintores. La fortuna le venía de familia y la gastaba comprando lienzos de Monet, Renoir y Degas cuando casi nadie los quería, y por eso buena parte de ellos cuelga hoy en los museos franceses. Su propia obra la mostraba cada vez menos. Esta es una de las más serenas: un hombre y una mujer suben un sendero soleado, de espaldas, el camino ascendiendo hacia el verdor y unas pocas casas claras. Nada del tráfico de las calles de París que había pintado unos años antes. Rondaba los treinta y pocos, y una docena de años después un derrame se lo llevaría, con su colección legada a la nación.




