
La vanidad de la vida humana
Ficha
La historia
En 1631 Jan Brueghel el Joven era decano del gremio de pintores de Amberes, y desde hacía tres años su taller enviaba con regularidad cuadros a Sevilla, a su primo Crisóstomo van Immerseel, que dirigía allí una gran casa de comercio. Aquel año Jan le ofreció una pintura de este tema hecha por su difunto padre, Jan Brueghel el Viejo, junto con Rubens. La venta no prosperó. Jan pintó después dos copias de la composición, y la Galleria Sabauda cree que esta tabla podría ser una de ellas. Probablemente la compró el duque Víctor Amadeo I de Saboya, y en 1635 ya estaba en Turín.
Bajo una logia abierta de tres arcos se acumulan los recordatorios de que lo terrenal pasa, joyas, libros, instrumentos musicales y juegos de mesa. Delante, un amorcillo sostiene una imagen de Cristo. Justo detrás, una mujer, que se ha leído como Psique o como alegoría de la Pintura, alza una antorcha encendida mientras otro niño hace pompas de jabón, y un reloj marca el paso del tiempo.


