
Jarrón de claveles blancos y rosas y una botella
Ficha
La historia
En 1886 Vincent van Gogh acababa de instalarse en París, en casa de su hermano Theo, y dedicó buena parte de aquel verano a pintar flores cortadas. Era un ejercicio deliberado y barato. Tras años de interiores holandeses oscuros quería educar el ojo en el color, y un ramo comprado en el mercado le daba un modelo nuevo cada pocos días. Aquí unos claveles blancos y rosas se alzan en un jarrón junto a una botella, con una paleta todavía sobria y un fondo apagado. Dos años después sus colores serían mucho más vivos. La obra figura entre sus flores parisinas con el número F246, aunque, como en varias de aquellos meses, su atribución se da con cautela. Se conserva en el Museo Kröller-Müller de Otterlo, cuya fundadora, Helene Kröller-Müller, fue una de las primeras en reunir Van Gogh en gran cantidad.




