
Músicos de aldea (El oído)
Ficha
La historia
En Amberes, entre 1617 y 1618, Jan Brueghel y Rubens pintaron los cinco sentidos como alegorías de lujo. Su Oído, hoy en el Museo del Prado, es una sala repleta de laúdes, violas, relojes y partituras, con una diosa desnuda tañendo el laúd en el centro. Al oído de Brouwer le basta un violín de aldea. Un hombre lo rasca con evidente gusto. El museo mira al resto de la compañía con menos indulgencia. Los bebedores del fondo leen la partitura a duras penas, señal de que la música sale tosca y desafinada, y la jarra en primer plano sugiere que aquello se parece más a un berreo de borrachos que a un canto. Como los otros sentidos de la serie que cuelgan en este gabinete, es una tabla de apenas 24 centímetros de alto.




