
Armin Kleiner · CC-BY-SA-4.0
Virgen con el Niño y santa Ana
Ficha
La historia
Alrededor de 1424, en Florencia, un pintor que apenas rondaba los veinte años, Masaccio, hacía algo que otros no se habían atrevido a intentar. En este retablo para la iglesia de Sant'Ambrogio, la Virgen y el Niño se sientan con verdadero peso, cuerpos macizos que ocupan un espacio real, mientras Santa Ana se inclina sobre ellos por detrás. Los ángeles más suaves y decorativos que rodean el trono son en buena parte de su socio mayor, Masolino, cuyo estilo aún pertenecía al elegante gusto gótico. Puestos uno junto a otro, se ve el cambio produciéndose. Masaccio murió pocos años después, sin llegar a los treinta, y esta sigue siendo una de las primeras obras que se le pueden atribuir con seguridad.




