
Claude Monet · PD
Sauce llorón y estanque de nenúfares
Ficha
La historia
Cuando estalló la guerra en 1914, la casa de Monet en Giverny se quedó casi vacía. Familiares y criados fueron movilizados o se marcharon ante el avance alemán, y Michel, el único hijo que le quedaba, estaba en el frente. Monet no quiso irse, y a veces oía el cañoneo. En esos años volvió una y otra vez al sauce llorón de la orilla de su estanque de nenúfares, un árbol asociado desde antiguo al duelo. Este lienzo, pintado en algún momento entre 1916 y 1919 y de casi dos metros de alto, forma parte de la gran decoración de nenúfares que lo ocupó hasta su muerte. Pasó a Michel, en la década de 1950 llegó a la galería parisina de Katia Granoff y después a coleccionistas estadounidenses. Nunca se había expuesto en público hasta febrero de 2019, cuando Christie's lo presentó en Londres con una estimación de más de 40 millones de libras. Aquella noche no encontró comprador.




