
La historia
Gustav Klimt pintó Nuda Veritas en 1899, dos años después de que él y sus amigos rompieran con la asociación oficial de artistas de Viena para fundar la Secesión. Una mujer desnuda de tamaño natural sostiene un espejo frente al espectador, una serpiente se enrosca a sus pies y, sobre ella, Klimt escribió un verso de Schiller, el poeta alemán. Si no puedes agradar a todos con tus actos y tu arte, dice, agrada a unos pocos, porque agradar a muchos es malo. El lienzo perteneció a Hermann Bahr, el escritor y crítico que defendió la Secesión, y llegó a este museo con su legado.
Ese recorrido dice mucho del lugar. El Museo del Teatro de Austria es ante todo un archivo teatral, nacido de la colección de teatro de la Biblioteca Nacional de Austria, que se convirtió en una institución propia en 1922 y creció al año siguiente con la colección del actor Hugo Thimig. Entre sus más de dos millones de objetos hay más de 1.000 maquetas escénicas y unos 600 trajes y accesorios de tres siglos, además de los papeles de Bahr y del escritor Stefan Zweig. En 2022 el cuadro de Klimt recibió una sala propia, junto a Bahr, su esposa, la cantante de ópera Anna Bahr-Mildenburg, y amigos como el compositor Gustav Mahler.
Desde 1991 el museo ocupa el Palais Lobkowitz, un palacio barroco de la década de 1690 cerca del Hofburg. Su sala más espléndida es la Sala Eroica, llamada así por la Tercera Sinfonía de Beethoven, que se ensayó y se tocó aquí en 1804 para el mecenas del compositor, el príncipe Lobkowitz, bajo un techo pintado por Jakob van Schuppen.
