
La historia
El imponente museo eduardiano de Bristol, inaugurado en 1905 en un recargado edificio de estilo neobarroco costeado por el magnate del tabaco William Henry Wills, reúne bajo un mismo techo todo lo que una ciudad victoriana deseaba tener: dinosaurios y momias egipcias, cerámica y pintura de los viejos maestros.
Sus salas de arte van desde la Italia del Renacimiento hasta el impresionismo francés y la escuela local de paisajistas de Bristol. El momento que casi todos recuerdan llegó en 2009, cuando el artista callejero Banksy, nacido en Bristol, se adueñó de todo el edificio para una muestra de verano titulada Banksy versus Bristol Museum, colando sus piezas más subversivas entre los animales disecados y los óleos y provocando colas enormes.
Esa mezcla es el carácter del lugar. En pocos minutos se puede pasar de una sala de escultura antigua a una vitrina de Bristol blue glass, el cristal azul intenso por el que la ciudad fue célebre en su día.


