
La historia
Crystal Bridges abrió en 2011 en Bentonville, Arkansas, la pequeña ciudad que alberga la sede de Walmart, y existe porque Alice Walton, heredera de esa fortuna, decidió construir un gran museo de arte estadounidense lejos de las costas. Lo financió con generosidad y lo situó en una hondonada boscosa, donde el arquitecto Moshe Safdie tendió pabellones de cobre y madera sobre dos estanques alimentados por manantiales, los puentes que dan nombre al museo.
La colección compra la historia de Estados Unidos al más alto nivel. Posee uno de los retratos de George Washington pintados por Gilbert Stuart, Kindred Spirits de Asher Durand, obra clave de la Escuela del río Hudson, y Rosie the Riveter de Norman Rockwell, la musculosa obrera de guerra en su pausa del almuerzo.
La entrada a la colección permanente es gratuita, con una dotación que garantiza que siga siéndolo, y desde las salas parten senderos que se adentran en los bosques de Ozark, con una casa de Frank Lloyd Wright que fue trasladada aquí y reconstruida en el recinto.

