
Daitoku-ji
Kioto, Japón
La historia
Daitoku-ji es ante todo un templo zen en activo en el norte de Kioto, un recinto amurallado con más de veinte subtemplos, y guarda una de las pinturas más célebres del arte de Asia oriental. Seis caquis, de Muqi, monje chan chino del siglo XIII, son seis frutas pintadas con tinta sobre papel, en tonos que van del pálido al casi negro. Pertenece a Ryōkō-in, un subtemplo cerrado a los visitantes, y casi nunca se muestra en público.
Lo que el visitante sí puede ver es el largo vínculo del templo con la ceremonia del té. El maestro del té Sen no Rikyū pagó en 1589 el piso superior de la puerta principal, y allí se colocó una estatua suya. Según la tradición, el señor de la guerra Toyotomi Hideyoshi se ofendió por tener que pasar bajo los pies de Rikyū, y el episodio suele citarse entre las razones del suicidio forzado del maestro dos años después. Varios subtemplos abren sus puertas, entre ellos Daisen-in, conocido por su jardín seco de roca y grava, y Kōtō-in, con su largo acceso flanqueado de arces. El templo posee además otra obra de Muqi, un conjunto de tres rollos con el bodhisattva Guanyin entre una grulla y una pareja de gibones, Tesoro Nacional de Japón.
