
La historia
El Fitzwilliam debe su existencia a la voluntad de un solo hombre. Richard FitzWilliam, séptimo vizconde FitzWilliam, legó sus pinturas, libros y partituras, junto con dinero para levantar un edificio que los albergara, a la Universidad de Cambridge cuando murió en 1816. El grandioso edificio de columnas que surgió de ese legado lo empezó George Basevi, un arquitecto que murió a mitad de la obra, en 1845, al caer desde el campanario de la catedral de Ely mientras inspeccionaba unas reparaciones.
En su interior hay una colección rica y compacta para una ciudad universitaria, con Tiziano y el Veronés, bodegones holandeses, impresionistas franceses, manuscritos iluminados y una célebre serie de cerámicas chinas. Esas cerámicas son el origen de la anécdota más curiosa del museo. En 2006 un visitante se enganchó el cordón del zapato, rodó por una escalera y rompió tres jarrones de la dinastía Qing que llevaban décadas sobre el alféizar de una ventana. Los restauradores pasaron meses recomponiendo los cientos de fragmentos, y los jarrones reparados volvieron a exhibirse, esta vez a salvo tras un cristal.
Colección
15 obras
Tarquino y LucreciaTiziano, 1571
Autorretrato con el ColiseoMaarten van Heemskerck, 1553
Juana de ArcoDante Gabriel Rossetti, 1882
Algernon Charles SwinburneDante Gabriel Rossetti, 1861
Bruna BrunelleschiDante Gabriel Rossetti, 1878
La visión de Santa Teresa de Ávila y la palomaPedro Pablo Rubens, 1614
La ráfaga de vientoPierre-Auguste Renoir, 1872
La visión de fray LauterioBartolomé Esteban Murillo, 1640
Agua doradaDante Gabriel Rossetti, 1858
Hermes, Herse y AglauroPaolo Veronese, 1580
La Place ClichyPierre-Auguste Renoir, 1880
La inundación en Port-MarlyAlfred Sisley, 1876
La NatividadDomenico Ghirlandaio, 1492
Entrada del puerto, PortrieuxPaul Signac
ScheveningenEugène Louis Boudin