
La historia
En lo alto de la bóveda de una iglesia de Illescas, una villa en el camino entre Madrid y Toledo, El Greco colocó tres lienzos en alabanza de la Virgen, una Anunciación, una Natividad y una Coronación, pintados para verse desde muy abajo. Siguen allí. El Santuario de Nuestra Señora de la Caridad es ante todo una iglesia con culto, la capilla de un antiguo hospital de caridad, y conserva sus pinturas en el lugar para el que las hizo. En el altar mayor está su Virgen de la Caridad, que acoge bajo su manto a figuras arrodilladas.
El hospital lo fundó hacia 1500 el cardenal Cisneros, el poderoso arzobispo de Toledo, y en 1603 encargó a El Greco, que entonces vivía en Toledo, la decoración de la capilla. Tardó dos años en lugar de uno, y el resultado acabó en disputa. Los tasadores objetaron que entre las personas bajo el manto de la Virgen había pintado a hombres reconocibles con las rígidas gorgueras de su propio tiempo. Un pleito por el precio se alargó durante 1607 y 1608 y mermó las finanzas del pintor en sus últimos años.
También está en la iglesia su San Ildefonso, el arzobispo de Toledo del siglo VII, sentado ante su escritorio frente a una pequeña imagen de la Virgen. Puede ser anterior al contrato principal, ya que los documentos nunca lo mencionan. En 2020 estos lienzos, recién restaurados, pasaron unos meses en el Prado, en Madrid, antes de volver a Illescas.





