
La historia
José Lázaro Galdiano fue financiero, editor y coleccionista compulsivo que llenó su palacete madrileño, una gran casa a la que llamó Parque Florido, con unos 12.000 objetos y legó el conjunto al Estado español cuando murió en 1947. Coleccionaba casi de todo: pinturas, marfiles, esmaltes, armas, joyas y relojes, con el apetito omnívoro de un hombre hecho a sí mismo que compraba en todos los campos a la vez.
Solo las salas de pintura justificarían la visita. Hay Goya, incluidas pequeñas tablas oscuras, junto a El Greco, Zurbarán y un discutidísimo 'Salvador del mundo' vinculado durante mucho tiempo a Hieronymus Bosch, el Bosco. Cerca cuelgan maestros ingleses e italianos.
La casa se conserva tal como él la amuebló, con techos pintados incluidos, en una calle tranquila al norte del Prado, de modo que la colección aún se ve como un rico coleccionista madrileño eligió vivir entre ella, sala tras sala abarrotada.




