
La historia
En 1888 Vincent van Gogh vivía en Arlés, y una de las cosas que pintó allí aquel verano fue una hilera de vagones de tren parados al sol. Ese lienzo cuelga hoy a un corto trayecto en tren, en Aviñón, y a menudo se dice que es el único cuadro de Van Gogh expuesto al público en la Provenza. Pertenece al Museo Angladon, un museo privado instalado en el Hôtel de Massilian, una casa señorial del siglo XVIII en el casco antiguo.
La colección empezó con Jacques Doucet, el modisto parisino que dirigió una de las primeras grandes casas de alta costura y coleccionó a lo grande, desde dibujos del siglo XVIII hasta las vanguardias. En 1924 fue él quien compró Las señoritas de Aviñón de Pablo Picasso, que hoy está en Nueva York. Tras su muerte en 1929, parte de sus bienes pasó, a través de la familia de su viuda, a Jean Angladon-Dubrujeaud, un pintor que vivía en Aviñón, y a su esposa Paulette, también artista. La pareja la legó a una fundación, y el museo abrió en 1996.
En torno al Van Gogh cuelga una serie breve y densa de pintura moderna. Están el Bodegón con jarra de gres de Paul Cézanne, el Louveciennes nevado de Alfred Sisley, el conejo de Édouard Manet y dos obras de Edgar Degas, entre ellas una planchadora a contraluz. En otras partes de la casa, salas con muebles de época y porcelana de Extremo Oriente conservan algo del ambiente de una casa de coleccionista.






