
La historia
El Museo de Orsay fue primero una estación de tren. Se inauguró junto al Sena en mayo de 1900, terminada a toda prisa para la Exposición Universal que llenó París aquel verano. El arquitecto Victor Laloux ocultó la nave de hierro tras una fachada de piedra labrada y montó un hotel sobre los andenes, y funcionó como la primera terminal urbana electrificada del mundo, con los trenes entrando y saliendo bajo la techumbre de cristal sin humo ni vapor.
Aquella elegancia fue también su perdición. Los andenes resultaron demasiado cortos para los trenes más largos que entraron en servicio, y hacia 1939 las líneas principales ya se habían marchado a otras estaciones. Durante décadas la Gare d'Orsay quedó medio vacía y bajo amenaza de derribo, y Orson Welles rodó buena parte de su película de 1962 sobre El proceso de Kafka en sus salas abandonadas. En 1978 el Estado francés protegió el edificio y decidió convertirlo en museo.
Reabrió en 1986, dedicado al arte francés creado entre 1848 y 1914, el periodo que abarca el impresionismo. Bajo la gran bóveda de cristal se encuentran hoy la Olympia de Manet, los autorretratos de Van Gogh, las bailarinas de Degas y las catedrales de Monet, una de las mayores colecciones de arte impresionista y posimpresionista del mundo. En lo alto del muro del fondo, el reloj original de la estación aún da la cara a la sala y marca la hora a los visitantes.
Colección
290 obras
La cabelleraHenri-Edmond Cross, 1892
El limónÉdouard Manet, 1880
El pequeño campesino de azulGeorges Seurat, 1881
La comida (Los plátanos)Paul Gauguin, 1891
El Sena en BougivalAlfred Sisley, 1873
El nadadorGustave Caillebotte, 1877
La tentación de san AntonioPaul Cézanne, 1877
Árboles y muro de jardín en ÅsgårdstrandEdvard Munch, 1904
Tres bañistasPaul Cézanne, 1874
La truchaGustave Courbet, 1873
La iglesia de VétheuilClaude Monet, 1879
InviernoGeorges Seurat, 1883
Las planchadorasEdgar Degas, 1884
Madame Alphonse DaudetPierre-Auguste Renoir, 1876
BodegónÉdouard Manet, 1864