La historia
En 1842 el joven Gustave Courbet, pocos años después de dejar Ornans, en el Franco Condado, para instalarse en París, se pintó con el pelo largo, una levita oscura de bohemio y un spaniel negro que un amigo le había regalado en mayo de ese año. El cuadro es pequeño, de unos 27 centímetros de alto, y pertenece al Museo de Pontarlier, que lo compró en 1938. Es un ejemplo temprano de los muchos autorretratos que Courbet pintó en la década de 1840.
El museo ocupa una antigua casa señorial en la Place d'Arçon, en una ciudad situada a unos 800 metros de altitud en el Jura, cerca de la frontera suiza. Su otro gran tema es local. Desde 1805 hasta que Francia prohibió la absenta en 1915, Pontarlier fue la capital del licor verde, con unas 20 destilerías, y el museo guarda carteles, fotografías y objetos de aquellos años. Junto a ellos cuelgan pinturas de artistas del Franco Condado, muchas donadas a través del Salon des Annonciades, que la ciudad celebra desde 1924.
