
La historia
En las plantas bajas del antiguo Palacio Episcopal, junto a la catedral de Cuenca, la diócesis muestra arte reunido de la propia catedral y de iglesias de toda la provincia. Las salas las montó Gustavo Torner, el pintor conquense que también ayudó a fundar el museo de arte abstracto de la ciudad en las Casas Colgadas, y su instalación sobria deja mucho espacio a retablos, tapices flamencos, alfombras y platería litúrgica.
Los dos cuadros que atraen a la mayoría de los visitantes son de El Greco, el pintor nacido en Creta que se estableció en Toledo. Uno de ellos es una Oración en el Huerto, con Cristo rezando en el monte de los Olivos mientras duermen sus discípulos. Unas salas más allá está una de las piezas más raras del museo, un pequeño díptico bizantino del siglo XIV, icono y relicario a la vez, vinculado a los déspotas del Epiro, señores de un principado griego bizantino en lo que hoy es el noroeste de Grecia.
