
La historia
El esqueleto de Marengo, el semental tordo que, según se dice, montó Napoleón en muchas campañas, se alza en las salas del Museo Nacional del Ejército, en Chelsea. Soldados británicos lo capturaron en Waterloo en 1815 y lo llevaron a Inglaterra. Muy cerca se encuentra la enorme maqueta del campo de batalla de Waterloo de William Siborne, construida en la década de 1830 por un oficial británico que escribió a los oficiales supervivientes para situar bien cada posición, y poblada por decenas de miles de figuras diminutas.
Es ante todo un museo del ejército británico y de las personas que sirvieron en él, contado a través de uniformes, armas, medallas, cartas y objetos personales. Una carta real lo fundó en 1960, y ese mismo año abrió en la antigua escuela de equitación de Sandhurst, la academia de oficiales. En 1971 se trasladó a un edificio construido para él en Royal Hospital Road, junto al Royal Hospital Chelsea, la residencia de soldados veteranos, y tras tres años de obras reabrió en marzo de 2017.
También guarda retratos de jefes militares del siglo XVIII pintados por los mejores artistas de su tiempo, entre ellos el del mariscal de campo Jean Louis Ligonier por Joshua Reynolds y el de Robert Clive, el general de la Compañía de las Indias Orientales, que Thomas Gainsborough pintó con su uniforme de oficial general.
