
La historia
En un cuadro pintado para el centenario de Brasil en 1922, quien decide el futuro del país es una mujer. «Sesión del Consejo de Estado», de Georgina de Albuquerque, muestra a la princesa Leopoldina, esposa de origen austriaco del futuro emperador Pedro I, presidiendo la reunión del 2 de septiembre de 1822 que instó a romper con Portugal, mientras Pedro se encontraba en São Paulo. La pintura de historia era entonces un género de hombres, y el lienzo suele citarse como el primero de una brasileña en obtener un premio oficial.
Pertenece al Museo Histórico Nacional, creado por decreto presidencial en ese mismo año del centenario, bajo el presidente Epitácio Pessoa. Su primer director, el escritor Gustavo Barroso, lo instaló en un conjunto de antiguos edificios militares cerca de la orilla del centro de Río. El más antiguo es el fuerte de São Tiago da Misericórdia, iniciado en 1603, al que se suman la Casa do Trem, un depósito de artillería de 1762, y el Arsenal de Guerra de 1764.
El museo guarda unos 172.000 objetos. Entre ellos hay un carruaje que usaron los emperadores Pedro I y Pedro II y la pluma de oro con la que la princesa Isabel, hija de Pedro II, firmó en 1888 la ley que abolió la esclavitud en Brasil. Sus monedas, medallas y condecoraciones, más de 150.000 piezas, figuran entre las colecciones de su tipo más importantes de Sudamérica.
