
La historia
En la Quinta Avenida, en una mansión de estilo Beaux-Arts construida para una heredera de los Vanderbilt, la Neue Galerie muestra únicamente arte alemán y austriaco de hacia 1900. Abrió en 2001, proyecto del heredero de los cosméticos Ronald Lauder y del marchante Serge Sabarsky, que querían un museo pequeño y concentrado al modo de un Kunsthaus europeo.
Su residente más famoso llegó en 2006. El retrato de Adele Bloch-Bauer I de Gustav Klimt, la reluciente imagen dorada de una anfitriona vienesa, había sido confiscado por los nazis a su familia y colgó durante décadas en Viena. Tras un largo litigio los herederos lo recuperaron, y Lauder lo compró para la galería, según se dice por unos 135 millones de dólares.
Más allá del Klimt cuelgan Schiele, Kokoschka y los diseñadores de la Wiener Werkstätte, y en la planta baja el Café Sabarsky sirve repostería vienesa bajo el mismo techo, un trozo deliberado de la vieja Viena trasplantado a Manhattan.




