
Gustav Klimt, Portrait of Adele Bloch-Bauer I, 1907. Wikimedia Commons. · PD
Retrato de Adele Bloch-Bauer I
Ficha
La historia
Klimt terminó este retrato en Viena en 1907, en plena fase dorada, y para hacerlo empleó pan de oro y de plata de verdad, como en un icono bizantino. Adele Bloch-Bauer, esposa de un rico industrial del azúcar, casi desaparece dentro de ese manto de oro y espirales, con el rostro y las manos como únicas zonas de carne. Fue la única persona a la que Klimt retrató dos veces. Pero la historia más larga del cuadro empieza después. Los Bloch-Bauer eran judíos, y cuando los nazis anexionaron Austria en 1938 les confiscaron la colección. El retrato acabó colgado en un museo de Viena, rebautizado para borrar el apellido de la modelo. Décadas más tarde, una sobrina de Adele, Maria Altmann, ya anciana y refugiada en Estados Unidos, reclamó el cuadro. Tras una larga batalla legal que llegó hasta el Tribunal Supremo estadounidense, en 2006 se le reconoció la propiedad. Ese mismo año lo compró Ronald Lauder para su Neue Galerie de Nueva York por 135 millones de dólares. La gente lo conoce hoy por un nombre que Adele nunca oyó, la dama de oro.




