
Palacio Pallavicini-Rospigliosi
Roma, Italia
La historia
El primer día de casi todos los meses, un pabellón de jardín en la colina del Quirinal, en Roma, abre sus puertas unas horas y los visitantes echan la cabeza atrás para ver la Aurora. Guido Reni, el pintor boloñés, la pintó al fresco en el techo en 1614. Apolo conduce el carro del sol por el cielo, rodeado por las Horas que danzan, mientras Aurora, diosa del alba, vuela delante esparciendo flores.
El pabellón y el palacio que hay detrás se construyeron a comienzos del siglo XVII para el cardenal Scipione Borghese, el poderoso sobrino del papa Pablo V, sobre un terreno que antes ocupaban las Termas de Constantino. Más tarde la propiedad pasó por varias manos hasta la familia Rospigliosi y, por matrimonio, a los Pallavicini, que siguen viviendo en el palacio.
Su colección privada de pintura, la Galleria Pallavicini, solo abre a los visitantes en ocasiones especiales. Guarda La Derelitta, atribuida a Botticelli, una figura que llora sentada en unos escalones de piedra ante una puerta cerrada y cuyo tema aún se discute, y un Triunfo de la Castidad del pintor veneciano Lorenzo Lotto. Hay también una abarrotada riña callejera ante la embajada de España en Roma, atribuida durante mucho tiempo a Velázquez, una atribución que los especialistas siguen debatiendo.


