Castillo de Penrhyn

Bangor, Reino Unido


La historia

Durante más de un siglo, en el castillo de Penrhyn colgó el retrato de un noble español considerado una simple copia. En 2017 el historiador del arte español Benito Navarrete Prieto lo identificó como el original de Bartolomé Esteban Murillo, el pintor sevillano, realizado hacia 1653, con el historiador Diego Ortiz de Zúñiga como modelo. Se había comprado en la década de 1870 como un Murillo y en 1901 ya estaba rebajado a copia, en parte porque un barniz oscurecido ocultaba la calidad de la pintura.

Penrhyn es ante todo una residencia, y sorprendente. Cerca de Bangor, en el norte de Gales, el arquitecto Thomas Hopper la levantó aproximadamente entre 1820 y 1837 como un castillo neonormando, tallado por dentro con bestias, rostros y lacerías. El dinero procedía de las canteras de pizarra de la familia, situadas cerca, y de plantaciones de azúcar en Jamaica trabajadas por personas esclavizadas, una historia que el National Trust aborda hoy en el castillo. La pizarra aparece por todas partes, hasta en una cama hecha de ella que pesa más de una tonelada.

Los cuadros los reunió casi todos Edward Gordon Douglas-Pennant, primer lord Penrhyn, con la ayuda de un marchante belga. Pinturas holandesas, venecianas y españolas siguen colgadas en las salas que él amuebló, entre ellas la vista del Támesis en Westminster de Canaletto. La familia cedió el castillo al National Trust en 1951, y en 2017 el Gobierno galés aceptó 34 de sus cuadros para la nación, con el compromiso de que siguieran expuestos aquí.

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