
La historia
En las salas arqueológicas del Palazzo Farnese descansa un modelo de bronce de un hígado de oveja, tan pequeño que cabe en una mano. Un campesino lo sacó a la luz en 1877 en un campo cerca de Gossolengo, a las afueras de Piacenza. Es etrusco, de hacia finales del siglo II a. C., y su superficie está dividida en casillas grabadas con unas 40 inscripciones, muchas de ellas nombres de dioses. Los sacerdotes que leían el futuro en el hígado de los animales sacrificados parecen haberlo usado como guía.
El palacio que lo alberga nunca llegó a terminarse. Las obras comenzaron en 1558 para Margarita de Austria, hija del emperador Carlos V y esposa del duque Ottavio Farnese, y al año siguiente se hizo cargo el arquitecto Jacopo Barozzi da Vignola. El gran bloque de ladrillo que se ve es solo una parte de lo proyectado.
Hoy sus salas acogen los museos cívicos de la ciudad, con una pinacoteca, un museo de carruajes y un museo del Risorgimento, la unificación italiana del siglo XIX. Arriba, en la pinacoteca, cuelga una pintura redonda de Sandro Botticelli, el maestro florentino, con la Virgen adorando al Niño junto al pequeño san Juan Bautista.
