
La historia
Junto a la Merceria, la concurrida calle comercial que une el puente de Rialto con la plaza de San Marcos, la Iglesia de San Salvador es una parroquia en activo que guarda dos retablos de Tiziano, el gran pintor veneciano de su siglo. Tras su fachada barroca de 1663 hay un edificio más antiguo y sereno. Lo empezó en 1508 el arquitecto Giorgio Spavento y lo terminaron Tullio Lombardo y otros. Su interior son tres espacios cuadrados con cúpula, uno tras otro, cada uno iluminado desde arriba por una linterna.
La pintura que la mayoría viene a ver es la Anunciación de Tiziano, en la nave derecha, pintada a comienzos de la década de 1560, cuando ya era un anciano. El ángel entra por la izquierda en un torrente de luz, y la pincelada es tan suelta que Giorgio Vasari, el biógrafo florentino de los artistas, la tuvo en poca estima. Abajo Tiziano firmó «Titianus fecit fecit», escribiendo dos veces la palabra latina «hizo». Por qué la repitió sigue discutiéndose. Su Transfiguración preside el altar mayor.
En el crucero derecho está enterrada Caterina Cornaro, la noble veneciana que llegó a reina de Chipre y cedió la isla a Venecia en 1489. Fuera, al pie de la columna izquierda de la fachada, sigue incrustada en la piedra una bala de cañón del bombardeo austriaco de 1849.
