
La historia
Montagnana, una pequeña ciudad del Véneto al suroeste de Padua, es conocida por su cinturón de murallas medievales casi completo, y en su plaza mayor se alza la iglesia de Santa Maria Assunta, a la que el pueblo llama su Duomo. Se construyó entre 1431 y 1502, un templo gótico tardío con detalles renacentistas.
El cuadro por el que viene la mayoría de los visitantes está en el altar mayor. Paolo Veronese pintó esta Transfiguración de Cristo en 1555 y 1556, cuando rondaba los 28 años y acababa de instalarse en Venecia. Muestra el momento que describen los Evangelios, cuando Cristo aparece glorioso ante tres de sus apóstoles.
Antes de salir, conviene darse la vuelta. En el muro de la entrada, a ambos lados de la puerta, hay dos frescos de David y Judit que muchos especialistas atribuyen al pintor veneciano Giorgione, quizá con su taller. De la vida de Giorgione se ha documentado muy poco, y parte del argumento a favor de su presencia aquí es un dibujo a sanguina del castillo de San Zeno de Montagnana, que se le atribuye y hoy está en el museo Boijmans Van Beuningen de Róterdam. La iglesia conserva además tres tablas de Giovanni Buonconsiglio y un gran lienzo votivo de la batalla de Lepanto.
