La historia
El día después de Acción de Gracias de 1985, un hombre y una mujer entraron en el Museo de Arte de la Universidad de Arizona, en Tucson, poco después de la apertura. Mientras ella distraía a un vigilante en la escalera, él recortó de su marco Woman-Ochre, un cuadro del artista neoyorquino de origen neerlandés Willem de Kooning, y salió con él escondido bajo el abrigo. El lienzo estuvo desaparecido más de treinta años. En 2017, unos anticuarios de Silver City, en Nuevo México, lo encontraron en la casa de una mujer fallecida y lo devolvieron al museo. Tras su restauración en el Getty de Los Ángeles, se expuso allí en 2022 y luego regresó a Tucson.
El museo nació de una galería universitaria de los años treinta y hoy reúne más de 6.000 obras, sobre todo arte europeo y estadounidense desde el Renacimiento. Buena parte de su núcleo de maestros antiguos procede de la Fundación Samuel H. Kress, creada por un magnate neoyorquino de las tiendas baratas, que donó más de sesenta pinturas europeas a partir de los años cincuenta.
Esa donación incluye 26 tablas de un retablo del siglo XV procedente de la catedral de Ciudad Rodrigo, en el oeste de España, pintadas sobre todo por Fernando Gallego y el Maestro Bartolomé y expuestas de forma permanente desde 2008. Del mismo origen viene el retrato de la condesa von Schönfeld con su hija, de Élisabeth Vigée Le Brun, pintado en Viena en 1793, cuando la pintora de la corte francesa vivía exiliada de la Revolución.
