
La historia
Detrás de una casa señorial justo al norte de Oxford Street, Londres esconde una colección privada que nunca se dispersó. Cuatro generaciones de marqueses de Hertford gastaron una enorme fortuna heredada en arte francés del siglo XVIII, armas y armaduras, y pintura de antiguos maestros. El hijo del último de la estirpe, sir Richard Wallace, la amplió y trasladó buena parte de ella a Hertford House.
Cuando su viuda murió en 1897, la legó entera a la nación con una condición, que nunca se vendiera ni se prestara nada, de modo que las salas siguen tan llenas como las dejó la familia. Abrió como museo en 1900 y apenas ha cambiado desde entonces.
En las paredes están el Caballero de la risa de Frans Hals, el joven sonriente de suntuosa manga bordada de 1624, y El columpio de Fragonard, la muchacha de zapatillas rosas que lanza su chinela al aire mientras su amante la observa desde los arbustos. A su alrededor cuelgan Rembrandt, Tiziano y Velázquez, en una casa dispuesta más como el hogar de una familia rica que como una galería.
