Adriaen de Vries
1626 · Países Bajos de los Habsburgo, Sacro Imperio Romano Germánico · Manierismo, Barroco
La historia
En julio de 1648, en los últimos meses de la guerra de los Treinta Años, las tropas suecas tomaron el barrio del castillo de Praga y se llevaron como botín de guerra los bronces de Adriaen de Vries. La mayoría sigue en Suecia, en el parque del palacio de Drottningholm, cerca de Estocolmo, y las figuras que hoy se ven en el jardín Wallenstein de Praga son copias.
De Vries nació en La Haya hacia 1556 y en 1581 ya trabajaba en Florencia con Giambologna, el escultor de origen flamenco que dirigía la fundición de bronce en la corte de los Médici. De él tomó la figura en torsión, pensada para rodearla y verla desde todos los lados, y la llevó hacia superficies más sueltas y vibrantes y cuerpos sorprendidos en pleno movimiento.
En 1601 el emperador Rodolfo II, que llenaba su castillo de Praga de pinturas, instrumentos y curiosidades, lo nombró escultor de cámara. De Vries representó al emperador en bustos y relieves, fundió grupos mitológicos para su colección y por la misma época entregó dos fuentes monumentales a la ciudad de Augsburgo. Se quedó en Praga tras la muerte de Rodolfo en 1612, trabajó para príncipes de todo el norte de Europa y, al final, para Albrecht von Wallenstein, el general imperial, que le encargó bronces para el jardín de su nuevo palacio en Praga. De Vries murió en Praga en 1626.
Uno de sus grandes encargos escapó a las guerras. El grupo de la Resurrección que hizo para el mausoleo del príncipe Ernesto de Holstein-Schaumburg en Stadthagen, en la Baja Sajonia, sigue en la capilla para la que fue fundido.
