
Albert Eckhout
República de las Provincias Unidas · Siglo de Oro neerlandés, Pintura de naturaleza muerta, Barroco
La historia
En 1637, el pintor neerlandés Albert Eckhout zarpó hacia el otro extremo del mundo. La Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales le había arrebatado a Portugal una franja del nordeste de Brasil, y su gobernador allí, Juan Mauricio de Nassau, se llevó consigo a Eckhout para dejar constancia de lo que pocos europeos habían visto: la tierra, sus plantas y animales, y sus gentes.
A lo largo de los años siguientes, Eckhout pintó ocho figuras de tamaño natural, entre ellas un hombre y una mujer tupíes, una pareja tapuya y un hombre y una mujer africanos, cada uno representado de cuerpo entero con los frutos, los útiles y los paisajes de su mundo alrededor. Se cuentan entre las primeras grandes pinturas europeas de los pueblos y los productos de América, y llevan consigo los prejuicios de la mirada colonial que las creó.
También pintó vívidos bodegones de piñas, anacardos, melones y mandioca, alimentos tropicales aún extraños en las mesas neerlandesas. Cuando Juan Mauricio abandonó Brasil, entregó todo el conjunto como regalo diplomático al rey de Dinamarca, y por eso el Brasil de Eckhout cuelga hoy en Copenhague, en el Museo Nacional de Dinamarca, a miles de kilómetros del país que retrata.

