Atribuido a Bartolomé Esteban Murillo

España · Barroco


La historia

En 1852 se subastó en París la colección del mariscal Soult, uno de los generales de Napoleón, y entre sus cuadros figuraba una Inmaculada Concepción de Murillo que Soult se había llevado de Sevilla durante la ocupación francesa. El Louvre pagó por ella 615.300 francos, entonces un récord para una pintura vendida en subasta. Un nombre que valía tanto atraía hacia sí otros cuadros, y Sevilla ofrecía muchos candidatos, porque Murillo formó discípulos y su manera suave y cálida se siguió imitando en la ciudad mucho después de su muerte.

«Atribuido a» es la fórmula que elige un museo cuando cree que el propio maestro pintó un cuadro, pero no puede demostrarlo. En el caso de Murillo, la duda suele moverse entre su propia mano y la de sus discípulos, como Francisco Meneses Osorio, que terminó el último retablo que Murillo dejó inacabado. La Inmaculada de la subasta Soult volvió a España en 1941 y hoy cuelga en el Prado.

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Obras

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