Atribuido a El Bosco
Países Bajos septentrionales · Primitivos flamencos
La historia
Uno de los cuadros que llevan este encabezamiento mide 28 centímetros de alto y es un fragmento de algo mayor: la cabeza de un alabardero, un soldado armado con una pica rematada en hacha, recortada de una pintura hoy perdida. Llegó al Prado en 1916 con el legado de Pablo Bosch, un coleccionista madrileño cuyo apellido es pura casualidad.
Atribuido a es lo más firme que puede decir un catálogo mientras el nombre del artista no aparezca solo. Con esta cabeza el Prado no llega ni a tanto: en su propia ficha la tabla figura como copia del Bosco, de la segunda mitad del siglo XVI, dos generaciones después de su muerte. Otro cuadro explica lo resbaladizo del terreno. Es un pequeño tríptico de la Adoración de los Reyes en Upton House, en Warwickshire, pintado hacia 1495, con los donantes y sus santos patronos en las alas y una figura semidesnuda en la puerta del establo que el National Trust identifica como el Anticristo. Su tabla central repite una composición que existe también en el Prado, en Filadelfia y en el Metropolitan, y un diseño repetido tantas veces es justo el terreno donde una mano deja de poder distinguirse de otra.
El tríptico pertenece al National Trust desde 1948, cuando lord Bearsted lo entregó junto con la casa. Lo había comprado en 1936 al marchante Robert Langton Douglas por 5.250 libras.

