El Bosco

El Bosco

1450–1516 · Países Bajos septentrionales · Primitivos flamencos


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La historia

El Bosco pintó algunas de las imágenes más extrañas de todo el arte europeo: demonios con cabeza de ave devorando a los condenados, un torso humano construido como una cáscara de huevo agrietada, un infierno convertido en ciudad que arde de noche. Resulta tentador imaginar tras ellas la mente de un marginado o un hereje.

Era justo el tipo de hombre contrario. Pasó toda su vida en un único pueblo neerlandés, 's-Hertogenbosch, que le dio su nombre, y, hasta donde se sabe, nunca lo abandonó. Fue una figura local respetada y miembro juramentado de la Cofradía de Nuestra Señora, una confraternidad religiosa conservadora de clérigos y notables del pueblo, para la que pintó retablos.

Sus monstruos estaban pensados como sermones. El Jardín de las Delicias, de hacia 1500, se lee de izquierda a derecha, desde la calma del Edén, pasando por un jardín abarrotado de buscadores de placer desnudos, hasta ese infierno ardiente: una advertencia sobre adónde conduce el apetito terrenal, hecha para gente que compartía su fe. De él casi no sabemos nada más, ni su formación, y apenas una fecha firme; solo los cuadros y el pueblo.

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