Benvenuto Cellini

1500–1571 · República de Florencia · Manierismo, Renacimiento


La historia

La noche más famosa de la vida de Benvenuto Cellini la contó él mismo. Estaba fundiendo el Perseo de bronce para el duque Cosme de Médici, señor de Florencia, y el metal empezó a espesarse en el horno antes de llenar el molde. Cellini se había acostado con fiebre. Se levantó, mandó echar leña seca de roble al fuego y, como el bronce seguía sin correr, hizo arrojar a la fundición todos los platos, cuencos y fuentes de peltre de la casa, unas 200 piezas. La figura salió entera salvo los dedos de un pie, un defecto que, según él, había predicho al duque. El Perseo, que alza la cabeza cortada de la gorgona Medusa, se descubrió en 1554 bajo la Loggia dei Lanzi, el pórtico abierto de la plaza principal de Florencia, y allí sigue.

Casi todo lo vivo que sabemos de él procede de esa misma fuente, la autobiografía que dictó a partir de 1558. En ella es un orfebre genial que además confiesa homicidios, se pelea, acaba preso en la fortaleza papal del Castillo de Sant'Angelo en Roma y huye por una cuerda de sábanas anudadas. Los historiadores aceptan el trazado general y toman las hazañas con cautela. El libro siguió manuscrito hasta 1728 y lo convirtió en un personaje célebre mucho antes de que la mayoría de los lectores hubiera visto su obra.

Se formó como orfebre en Florencia, y durante la mayor parte de su carrera su oficio fueron medallas, sellos, joyas y vajilla preciosa. Queda muy poco de todo ello, porque el oro y la plata se fundían cuando cambiaban las modas o las finanzas. Pasó cinco años en la corte del rey Francisco I de Francia y en 1545 volvió a casa para rehacerse como escultor en bronce y mármol. Murió en Florencia en 1571 y fue enterrado en la iglesia de la Santissima Annunziata.

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Obras

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