
Monogramista de Brunswick
Países Bajos de los Habsburgo · Renacimiento nórdico
La historia
No sabemos su nombre. Firmó una sola vez, en un pequeño panel con la Parábola del gran banquete que hoy se conserva en Brunswick, en Alemania, con un nudo de letras entrelazadas que se lee más o menos como J, V, A, M, S y L, y nadie se ha puesto de acuerdo sobre cómo desenredarlo. Por eso los estudiosos lo llaman por el monograma y por la ciudad donde cuelga.
Lo que se conserva es una obra con una mirada muy particular. Pintó asuntos religiosos, y también llenó tablas con peleas de taberna, burdeles y multitudes al borde del camino, figuras pequeñas dispersas por amplios paisajes, la vida corriente observada desde cierta distancia. Esa costumbre de soltar a gente menuda en un escenario ancho lo convirtió, para muchos historiadores, en el precursor más importante de Pieter Bruegel el Viejo, que haría exactamente lo mismo una generación después.
Las conjeturas sobre su identidad han girado en torno a unos pocos nombres, con más insistencia el del pintor amberino Jan van Amstel, y más recientemente Mayken Verhulst, una mujer que dirigía un taller y era la propia suegra de Bruegel. Nada de ello se ha probado. Estuvo activo aproximadamente entre 1535 y 1555, y más allá de esas dos décadas de pinturas no deja rastro alguno.

