Copia de Jean-Baptiste Camille Corot


La historia

Cuando un amigo le pedía copiar uno de sus cuadros, Corot se lo prestaba, y algunos de los que prestó nunca volvieron. Así lo contaba en 2012 Martin Dieterle, el experto parisino cuya familia lleva cinco generaciones estudiando la obra del pintor. Añadía que la mayoría de las copias de Corot se hicieron en vida del artista, a manos de alumnos, amigos y otros pintores que trabajaban a su manera.

Copia de Corot es la fórmula con la que un museo cataloga un cuadro así. La composición es suya y la pincelada es de otro, casi siempre de alguien sin nombre. La fórmula no afirma que Corot llegara a tocar el lienzo, y en eso se distingue de un cuadro atribuido a él.

En el Museum of Fine Arts de Boston llevan este nombre copias cuyo original, según el museo, tiene paradero desconocido. Una es una pequeña vista de la isla Tiberina de Roma, pintada sobre papel y con una firma falsa de Corot. Otra muestra un camino entre árboles cerca de Arras, con un jinete y un grupo de campesinos.

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