Copia de Tiziano


La historia

En los depósitos de la Galleria Palatina del Palazzo Pitti se guarda un lienzo de casi dos metros de alto con el emperador Carlos V en armadura. El Tiziano que repite ya no existe. Dos fichas del catálogo estatal describen la pintura y discrepan sobre si el copista fue veneciano o florentino, y ninguna sabe darle un nombre. A eso responde este encabezamiento, una composición de Tiziano llevada por la mano de otro.

Copiar era aprendizaje y oficio a la vez. Los aprendices se formaban repitiendo los cuadros de su maestro, y los pintores hechos vivían de ello, porque quien deseaba una composición famosa y no podía tener el original, un duque o un convento, encargaba una versión. Hasta Rubens lo hizo. En los ocho meses que el pintor de Amberes pasó en la corte española en 1628 y 1629 copió a tamaño natural los Tizianos de la colección real.

Las copias también transmiten información. El doble retrato de Carlos V con la emperatriz Isabel que pintó Tiziano solo se conoce hoy por la copia que hizo Rubens, porque el original ardió en el incendio de un palacio. Al lienzo del Pitti le fue peor. Su composición terminaba en las rodillas y el copista la prolongó hacia abajo, y después el lienzo se recortó en 1677 y de nuevo en 1687 para que igualara al retrato de Felipe II junto al que colgaba.

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