Dimitrie Paciurea

1873–1932 · Rumania · Simbolismo, Art Nouveau


La historia

En el parque Carol de Bucarest, dos gigantes de piedra flanquean el paseo principal. Miden unos 3,5 metros y tienen el cuerpo retorcido, como si forcejearan contra algo. Se tallaron para la gran exposición de 1906, celebrada por los 40 años de reinado del rey Carol I, y uno de ellos fue el primer encargo que recibió Dimitrie Paciurea al volver de París. El tema salía de una leyenda de Carmen Sylva, la reina poeta de Rumanía, sobre dos hermanos gemelos convertidos en piedra después de que la mujer a la que ambos amaban se arrojara a un abismo.

Hijo de un funcionario, Paciurea nació en Bucarest y se formó allí antes de pasar el final de la década de 1890 en París, en la escuela de artes decorativas y en la École des Beaux-Arts. De regreso, en 1909 fue nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de Bucarest, y por su taller pasó toda una generación de escultores rumanos, entre ellos Ion Jalea y Cornel Medrea. Suele comparársele con su contemporáneo Constantin Brâncuși, el escultor rumano que se instaló en París. Brâncuși depuró las formas hasta la abstracción. Paciurea conservó la figura humana y la cargó de mito y de símbolo.

Su obra más personal llegó tarde. Entre 1926 y 1928 realizó la mayor parte de un ciclo de Quimeras, criaturas híbridas mitad mujer y mitad animal fantástico, con títulos como la Quimera del aire, la Quimera del agua y la Quimera de la noche. Mezclan el mito griego con las creencias populares rumanas, y la Quimera del aire le valió el premio nacional de escultura en 1927. Paciurea murió en Bucarest en 1932, y hoy una sala del Museo Nacional de Arte de Rumanía está dedicada en gran parte a sus Quimeras.

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Obras

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