Seguidor de Pedro Pablo Rubens
La historia
El Prado nunca ha podido aclarar quién pintó su Vulcano y el fuego. Con los años, sus registros han dado el lienzo como anónimo, como escuela flamenca y, desde el inventario de 1857, como escuela de Rubens. En 1995 el especialista Matías Díaz Padrón lo atribuyó a Erasmus Quellinus el Joven, un pintor que había trabajado con Rubens, y una lectura más reciente asigna las armaduras a Cornelis de Vos. El museo no aceptó ninguno de esos nombres y se quedó con seguidor de Rubens. El cuadro tiene pareja, Eolo, dios de los vientos, y los inventarios reales españoles del siglo XVIII registraban los dos juntos como los elementos del fuego y del aire.
Seguidor de Pedro Pablo Rubens es la etiqueta para un pintor que trabajó a su manera y cuyo nombre se ha perdido. No afirma que se formara en su taller, y algunas de estas obras pueden ser bastante posteriores a su muerte en 1640.
Además del lienzo del Prado, este epígrafe reúne cuadros de la Pinakothek de Múnich, entre ellos un pequeño Sileno ebrio y una pareja de filósofos, el que llora y el que ríe, Heráclito y Demócrito, un Cristo crucificado del castillo de Wawel en Cracovia y un Retrato de un monje del Museum of Fine Arts de Boston, que ese museo describe como al estilo de Rubens.


