Seguidor de Rembrandt

República de las Provincias Unidas · Pintura del Siglo de Oro neerlandés


La historia

Joachim von Sandrart, un pintor alemán que vivió en Ámsterdam hacia 1640, escribió en 1675 que en casa de Rembrandt se agolpaban alumnos de buenas familias, cada uno de los cuales le pagaba 100 florines al año, y que Rembrandt ganaba además con la venta de lo que pintaban. Copiaban sus cabezas de ancianos, sus sabios en estancias en penumbra y sus escenas bíblicas, y también pintores ajenos al taller adoptaron su manera, porque los cuadros que se parecían a los suyos encontraban comprador.

Seguidor de Rembrandt es la etiqueta que un museo da a uno de esos cuadros cuando no se puede nombrar al pintor. Designa a alguien que trabajó en su estilo, quizá un alumno, quizá no, en vida del maestro o hasta una generación después. Afirma menos que «atribuido a», que significaría que el museo cree que lo pintó probablemente el propio Rembrandt. Esa frontera se ha movido muchas veces. Entre 1968 y 2014 un equipo de especialistas neerlandeses, el Rembrandt Research Project, volvió a examinar las pinturas que llevaban su nombre, y algunos cuadros vendidos durante mucho tiempo como Rembrandts llevan hoy etiquetas como esta.

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