
Francisco de Zurbarán
1598–1664 · España · Barroco
La historia
En enero de 1626 el monasterio dominico de San Pablo el Real de Sevilla contrató al joven Francisco de Zurbarán para 21 lienzos en ocho meses, 14 de ellos escenas de la vida de Santo Domingo. Cumplió el plazo, y el encargo le hizo el nombre. Antes de tres años, el cabildo de Sevilla lo invitó formalmente a instalarse allí de manera permanente, porque sus cuadros, según decían, estaban elevando la reputación de la ciudad.
Durante las dos décadas siguientes Zurbarán pintó casi en exclusiva para monasterios y órdenes religiosas de España y sus colonias americanas, desarrollando un estilo construido sobre una luz cruda contra fondos casi negros y un don singular para representar la tela blanca, los hábitos de lana basta de cartujos y franciscanos pintados con una atención casi escultórica a los pliegues y al peso.
Su mercado se hundió después de 1640, cuando el gusto sevillano se decantó hacia la pintura religiosa más suave y sentimental del más joven Bartolomé Esteban Murillo. Zurbarán se trasladó a Madrid en 1658 en busca de encargos reales y murió allí en 1664, eclipsado en buena parte por el pintor al que en su día había superado.
Obras
60 obras
La Sagrada FamiliaFrancisco de Zurbarán, 1659
La Inmaculada ConcepciónFrancisco de Zurbarán, 1661
La Inmaculada ConcepciónFrancisco de Zurbarán, 1630
El Niño JesúsFrancisco de Zurbarán, 1637
San Buenaventura en oraciónFrancisco de Zurbarán, 1628
Virgen de las CuevasFrancisco de Zurbarán, 1650
La Virgen del Rosario venerada por cartujosFrancisco de Zurbarán, 1638
La visita de San Bruno al papa Urbano IIFrancisco de Zurbarán, 1655
La Inmaculada ConcepciónFrancisco de Zurbarán, 1645
San BlasFrancisco de Zurbarán