
Francisco de Zurbarán · PD
La Inmaculada Concepción
Ficha
La historia
Mide 128 centímetros de alto, y esa escala explica casi todo. Es pintura de devoción privada, pensada para una celda o un oratorio, para rezar delante de ella a solas. Zurbarán la pintó entre 1628 y 1630, cuando la Concepción Inmaculada de María era en Sevilla asunto de toda la ciudad y los gremios juraban defenderla antes incluso de que Roma se pronunciase. Su Virgen es casi una niña, quieta, con las manos juntas y la luna bajo los pies, recortada contra un cielo de atardecer. Abajo, muy pequeños, aparecen los emblemas de las letanías marianas, la puerta, la torre, la fuente. El lienzo pasó por la marquesa de la Puebla de Ovando y por una comunidad de Esclavas Concepcionistas de Sevilla, y el Prado lo compró en 1956.




