Giovanni Maria Falconetto
República de Venecia · Renacimiento, Escuela veronesa
La historia
El 8 de enero de 1535 alguien hizo en Padua una lista de las pocas cosas que Giovanni Maria Falconetto había dejado en casa de su mecenas, Alvise Cornaro. Entre ellas había dibujos, ocho de monumentos de Verona, cuatro de la ciudad romana de Pola, en Istria, y 20 de Roma. Había muerto en los días o semanas anteriores, cuando rondaba los sesenta y cinco años.
Era hijo de un pintor veronés y en la década de 1490 pasó un tiempo en Roma estudiando las ruinas antiguas, una estancia que el biógrafo Giorgio Vasari alargó después hasta 12 años. De vuelta en Verona pintó capillas y los marcos fingidos de dos altares de la catedral. Mientras el emperador Maximiliano dominó Verona, cuenta Vasari, Falconetto pintó las armas imperiales en los edificios públicos de la ciudad y luego tuvo que huir cuando Venecia la recuperó en 1517. Aun así, los documentos lo sitúan en Verona en 1517 y 1518.
Su segunda carrera empezó en Padua, donde Cornaro, un rico terrateniente que más tarde escribió un tratado muy leído sobre la vida sobria, lo acogió en su casa. En 1524 Falconetto firmó y fechó una logia en el patio de Cornaro con la forma de una arcada romana antigua. Después proyectó puertas de la ciudad, y la Porta San Giovanni, de 1528, y la Porta Savonarola, de 1530, siguen en pie en las murallas de Padua.
