
Augusto y la sibila
Ficha
La historia
Una leyenda medieval, recogida en la Leyenda dorada, el libro de vidas de santos más leído del siglo XIII, cuenta que el Senado romano quiso adorar como a un dios al emperador Augusto. Augusto preguntó a la sibila de Tíbur, una profetisa, si alguna vez nacería alguien más grande que él. El día del nacimiento de Cristo, ella le mostró en el cielo a una joven con un niño sobre un altar, y una voz anunció que aquel era el altar del Hijo de Dios. Se decía que la iglesia de Santa Maria in Aracoeli, en la colina del Capitolio de Roma, se alzaba donde Augusto levantó después su propio altar.
Falconetto pintó la escena hacia 1520 para el convento de la Santissima Trinità de Verona, y es una de sus raras pinturas sobre tabla. El museo ve en ella una cultura aún apegada a costumbres góticas, cercana a la obra tardía del pintor veronés Liberale, y a la vez el interés por la arqueología y el teatro que recorre toda la producción de Falconetto. Las figuras están como sobre un escenario, con edificios clásicos al fondo. En 1511 fray Giocondo, fraile y arquitecto veronés, había publicado en Venecia la primera edición ilustrada de Vitruvio, el tratadista romano de arquitectura, y los artistas intentaban imaginar cómo había sido un escenario antiguo. En 1940 el historiador del arte Roberto Longhi negó que la tabla fuera de Falconetto, y el museo sigue atribuyéndosela.