Giuseppe Bonito

Giuseppe Bonito

1707–1789 · Reino de Nápoles · Barroco


La historia

En la Nápoles de comienzos del siglo XVIII había un pintor dominante, Francesco Solimena, cuyo enorme taller producía buena parte de la pintura religiosa y decorativa de la ciudad. Giuseppe Bonito se formó allí, y por un tiempo sus cuadros cuesta distinguirlos de los del maestro, las mismas grandes figuras barrocas, la misma sombra cálida.

Lo que distinguió a Bonito fue un segundo tema, más llano. Junto a los retablos pintó la vida corriente de las calles napolitanas: vendedores ambulantes, mendigos y personajes sacados de la commedia dell'arte, el teatro cómico de máscaras de la época. Esas escenas de género, llenas de detalle local, son lo que muchos recuerdan hoy de él.

La corte borbónica reparó en el hombre capaz de hacer ambas cosas. Desde la década de 1730 trabajó para la casa real en el Palacio de Portici, cerca de Nápoles, y en 1751 fue nombrado pintor oficial del rey. Retrató a los hijos reales y a la reina, María Amalia de Sajonia, al año siguiente fue elegido para la academia de San Lucas de Roma y terminó su carrera al frente de la academia de dibujo de Nápoles, donde murió en 1789.

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Obras

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