
Gustave De Smet
1877–1943 · Bélgica · Expresionismo
La historia
En 1914 el ejército alemán entró en Bélgica, y Gustave De Smet recogió sus cosas y cruzó a la Holanda neutral. Allí pasaría ocho años, y esos años lo rehicieron como pintor. Antes de la guerra había trabajado con toques suaves y soleados, cercanos al luminismo del valle del Lys, al sur de Gante, donde se había unido a la colonia de artistas de Sint-Martens-Latem. En el exilio holandés se topó con las aristas más duras del expresionismo alemán y con la nueva geometría cubista, y su mundo se volvió plano, oscuro y macizo.
Los dos lienzos que hay aquí en Basilea son ambos de 1919, hacia el final de esa estancia. Una mujer dormida, un ramo de flores oscuras, temas corrientes reconstruidos a base de planos pesados y color apagado, las figuras simplificadas casi hasta parecer muñecos de madera. De vuelta en Bélgica se convirtió, junto a sus amigos Constant Permeke y Frits Van den Berghe, en uno de los fundadores del expresionismo flamenco, el movimiento que llevó esta mirada más grave y terrenal a lo largo de los años veinte.
Su hermano mayor, Léon De Smet, siguió con una pintura más luminosa y amable, y a los dos todavía se los confunde a veces. Gustave murió en Deurle, junto al mismo río Lys donde había empezado, en 1943.

