Imitación de Giotto
La historia
Imitación de es la más lejana de las etiquetas que un museo puede poner entre un cuadro y un nombre famoso. Un discípulo o un ayudante de Giotto figuraría en su taller o entre sus seguidores, y la reproducción de una obra concreta se llamaría copia. Un imitador es un pintor posterior, a veces siglos posterior, que se propuso hacer algo que pareciera de Giotto, ya fuera como homenaje o para venderlo como auténtico.
En el siglo XIX los coleccionistas de Gran Bretaña y Estados Unidos empezaron a desear la pintura italiana temprana, las Vírgenes y los santos sobre fondo de oro que llamaban primitivos, y las tablas auténticas del siglo XIV escaseaban. Pintores y restauradores de la Toscana, sobre todo de Siena, cubrieron esa falta. El más conocido de ellos, Icilio Federico Joni, pintó durante décadas tablas de fondo dorado a la manera antigua para el mercado, y en 1932 publicó sus memorias de aquella carrera.
Un museo recurre a esta etiqueta cuando el estilo de una obra remite a Giotto y el propio objeto, sus materiales o su manera de estar hecho, remite a una fecha muy posterior.
