
Jan Adam Kruseman
1804–1862 · Reino de los Países Bajos · Romanticismo
La historia
En 1833, un rico terrateniente encargó el retrato de su pupila, Alida Christina Assink, de 23 años, y Jan Adam Kruseman la pintó de cuerpo entero, en un lienzo de más de dos metros de alto. Está sentada en un balcón, vestida a la última moda, con mangas abullonadas y una falda amplia que hacen parecer diminuta su cintura, un perro de caza a sus pies y un jarrón de jardín a su lado, recursos tomados del retrato inglés que él admiraba. Según el Rijksmuseum, donde hoy se expone el cuadro, solía reservar este formato de cuerpo entero para la realeza.
Para entonces Kruseman ya tenía éxito. Nacido en Haarlem en 1804, aprendió con su primo Cornelis Kruseman y después estudió en Bruselas con Jacques-Louis David, el antiguo pintor de Napoleón, que vivía allí exiliado. A los 26 años se convirtió en director de la academia de bellas artes de Ámsterdam. Un retrato del banquero y coleccionista Adriaan van der Hoop le abrió el camino a la corte, y llegó a pintar seis veces al rey Guillermo II. En total hizo más de 500 retratos, sobre todo de nobles y burgueses ricos, con poca adulación y mucho cuidado en las telas y los trajes.
En 1839 participó en la fundación de Arti et Amicitiae, la sociedad de artistas de Ámsterdam, y entre sus alumnos estuvo Jozef Israëls, más tarde uno de los pintores principales de la Escuela de La Haya. Tras su muerte en 1862 quedó en gran parte olvidado, hasta que una retrospectiva en el Palacio Het Loo, en 2002, volvió a poner sus retratos a la vista.
