
Jan Cossiers
1600–1671 · Países Bajos de los Habsburgo · Pintura barroca flamenca
La historia
En 2015 una investigadora del Prado, Ana Alicia Suárez, miró de cerca un lienzo de Prometeo bajando el fuego de los dioses y encontró una firma pintada dentro de la llama de la antorcha. Decía Jan Cossiers. El cuadro pertenecía a una serie de unas 60 escenas mitológicas encargadas en 1636 por Felipe IV para la Torre de la Parada, su pabellón de caza a las afueras de Madrid. Rubens puso los bocetos al óleo y un buen número de pintores de Amberes los amplió a lienzos de tamaño natural, cosa que tiene a los especialistas discutiendo desde entonces qué mano hizo qué.
Cossiers nació en Amberes en 1600, hijo de pintor, y llegó a aquel encargo por el camino largo. En los años veinte del siglo XVII trabajó en Aix-en-Provence, en el sur de Francia, y después en Roma, donde se le quedó pegada la manera de sombras duras de Caravaggio. De vuelta en casa pintó jugadores de naipes, buenaventuras y tabernas iluminadas desde un lado.
Muerto Rubens en 1640, Cossiers quedó como uno de los principales pintores de historia que le quedaban a la ciudad y se dedicó sobre todo a retablos para sus iglesias. En 1658 dibujó a la tiza una serie de retratos de sus propios hijos.



