
Jan Provoost
1529 · Países Bajos del Sur · Renacimiento del Norte
La historia
En la primavera de 1521, Alberto Durero, el gran grabador alemán, viajaba por los Países Bajos, y en Brujas se hospedó tres días en casa de un pintor local, a quien retrató dos veces, una al carboncillo y otra a la punta de plata. El anfitrión era Jan Provoost, entonces el pintor más consagrado de la ciudad.
Provoost dirigía un taller muy activo en Brujas y ocupó repetidamente cargos, y dos veces el decanato, del gremio de pintores. Trabajaba en la tradición de los primeros maestros flamencos, con su detalle preciso y su color de esmalte. Una tabla conservada muestra a la Muerte como un esqueleto que se asoma por una ventana para entregar la cuenta a un usurero aterrado, un recordatorio tajante de que la riqueza no compra prórroga.
Su mayor encargo llegó casi al final: un 'Juicio Final' pintado hacia mediados de la década de 1520 para el concejo de Brujas, destinado a la sala donde los propios regidores impartían justicia. Murió en la ciudad en 1529.
